La Contemplación de sí Mismo
- Amorc Guatemala

- 31 jul 2023
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Una práctica antigua que es valiosa hoy
Por V. T. Ore, FRC
El Rosacruz, Mayo 1948
UNA de las prácticas sagradas antiguas más universales era la de la meditación y la contemplación. Esto es algo que el mundo moderno ha perdido, lo cual es lamentable. Nos hemos acostumbrado a dejar que otras personas y hasta aparatos mecánicos piensen por nosotros o investiguen por nosotros.
El análisis de sí mismo, el examen de sí mismo y la contemplación de sí mismo, son cosas sumamente interesantes y valiosas para cada uno de nosotros. Todo aquél que está avanzando en el sendero, en los países orientales, encuentra que la contemplación de sí mismo es algo sumamente valioso.
Quienes no se han entregado a esa clase de pensamientos como práctica regular, hallarán algo sorprendente e interesante si comienzan esta práctica y abren así un nuevo mundo de aventuras.

El procedimiento indicado es tomar por lo menos media hora, una vez a la semana, y retirarse dentro de un silencio absoluto en el hogar o en alguna parte al aire libre donde se pueda estar sin perturbaciones y donde nuestra atención no se distraiga. Será muy valioso sentarse aunque sea con una luz suave o con absoluta oscuridad. Después de relajarse y sentarse cómodamente, se debe proceder a dirigir los pensamientos hacia adentro del propio yo, en otras palabras, el verdadero personaje interior. Debemos tratar de hacer un análisis exacto y honrado de nosotros mismos. Durante esta contemplación y análisis de las siguientes preguntas o asuntos para examinarse, deben venir a nuestra mente:
¿Por qué soy quien soy?
¿Por qué tengo el nombre, la herencia familiar y la sangre de mis antecesores?
¿Qué objeto tiene todo esto para mi?
¿Qué ventajas estoy obteniendo de los puntos buenos y fuertes de esas condiciones ¿
¿Cuáles son los rasgos de mi carácter o personalidad que agradan a otras personas o que me agradarían a mí si los hallara en otros?
¿Y cuáles son los indeseables?
¿Qué rasgos o hábitos personales tengo que yo no admiro en otra persona?
¿Cuáles rasgos o hábitos tengo que mis mejores amigos no sospechan en mí?
¿Y por qué los tengo?
¿Qué cosas personales y privadas hago yo que no son nobles, sustanciales o dignas?
Probad este proceso del análisis de sí mismo, dedicando algún rato una vez por semana, de quince a treinta minutos, estando a solas. Veréis que vuestro propio yo es el mundo más grande para aventuras y descubrimientos de que tenéis noticias. Pudiera ser que hallarais dentro de vosotros un yo más fuerte de lo que sospecháis o quizás halléis en vuestro interior un yo más débil.




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