top of page
Buscar

La Meditación Rosacruz

  • Foto del escritor: Amorc Guatemala
    Amorc Guatemala
  • 24 abr
  • 7 min de lectura

Una reflexión inspirada en una explicación y meditación guiada por Soror Julie Scott, S.R.C., Gran Maestro de la Gran Logia Inglesa para las Américas compilada por KMorales, S.R.C.


Video práctico al final de esta entrada.


Gran Maestro Julie Scott, SRC

En esta enseñanza, la Gran Maestro Julie Scott nos invita a considerar una experiencia muy común en la meditación: nuestra mente divaga. A veces se mueve de un pensamiento a otro, recuerda pendientes, intenta resolver problemas o se queda rumiando una situación. Esto no significa que estemos fallando. Significa simplemente que nuestra mente está activa.


Lo primero es reconocer que nuestra mente está divagando y aquí pueden darse dos caminos. Algunas personas, durante la meditación, logran observar un problema, procesarlo interiormente y concluirlo. Otras personas descubren que están rumiando algo que desean resolver, pero prefieren no dedicar ni un segundo de su preciosa meditación a ese problema. En ese caso, la Gran Maestro sugiere una técnica sencilla: reconocer el pensamiento diciendo mentalmente la palabra “pensando” —o thinking, como ella lo expresa en inglés— y luego volver suavemente a la meditación, enfocándonos de nuevo en nuestra respiración.


No se trata de pelear con la mente. Se trata de reconocer lo que está ocurriendo y regresar. Cuando estamos meditando y aparecen pensamientos, podemos volver a la respiración. La respiración nos ayuda a retornar al estado meditativo y a favorecer un cambio en nuestro estado mental y corporal. La Gran Maestro Scott explica que este proceso se relaciona con los patrones de ondas cerebrales y con la manera en que entramos nuevamente en una disposición meditativa.


Esta enseñanza es especialmente útil para quienes creen que no pueden meditar porque han intentado muchas veces y sienten que tienen demasiados pensamientos. La meta no es dejar la mente en blanco por la fuerza. La práctica consiste en darnos cuenta, respirar y volver. Una y otra vez.


También puede ocurrir que algunas personas con experiencia en meditación esperen cerrar los ojos y alcanzar inmediatamente un estado de dicha, expansión o trascendencia. Y si no lo sienten, se decepcionan. Por eso, la Gran Maestro nos recuerda que es útil meditar sin expectativas rígidas. Incluso si no experimentamos esa maravillosa sensación de dicha, paz profunda o trascendencia, la meditación sigue produciendo beneficios.


La meditación puede ayudarnos físicamente: a bajar la presión, hacer más lenta la respiración y la frecuencia cardíaca, relajar la tensión muscular y modificar los patrones de ondas cerebrales. También armoniza y da equilibrio al sistema nervioso autónomo, que participa tanto en nuestra respuesta ante una amenaza como en nuestra capacidad de descansar y digerir.


[Nota editorial: estas afirmaciones coinciden con hallazgos científicos sobre meditación, relajación, regulación fisiológica y sistema nervioso autónomo. Como precisión, los cambios estructurales del cerebro suelen asociarse más con la práctica sostenida que con una sola sesión breve.]


La Gran Maestro menciona que la meditación puede modificar la estructura física del cerebro. Puede incrementar el grosor cortical en áreas relacionadas con la introspección y la atención. También puede incrementar la materia gris en áreas relacionadas con la memoria, como el hipocampo, y en regiones frontales vinculadas con el pensamiento, la regulación emocional, las emociones positivas y el autocontrol. Estas áreas típicamente pueden reducirse conforme envejecemos, pero la práctica meditativa puede ayudar a conservarlas y desarrollarlas.


[Nota editorial: Algunos estudios han observado cambios en materia gris, grosor cortical y regiones vinculadas con memoria, regulación emocional y atención en personas con práctica meditativa o después de programas de meditación de varias semanas. Esto no debe entenderse como una promesa inmediata, sino como una posibilidad asociada a la práctica constante: Referencias de apoyo:


Uno de los propósitos de la meditación rosacruz es el entonamiento con la Consciencia Cósmica. Sin embargo, la Gran Maestro también señala que podemos meditar simplemente para relajarnos, aun cuando en determinada práctica no sintamos ese entonamiento profundo. La meditación puede tener distintos niveles de beneficio: físico, mental, emocional y espiritual.


Para comprender mejor este proceso, ella explica el papel del sistema nervioso autónomo. Este sistema se divide en dos partes principales: el sistema simpático y el sistema parasimpático.


El sistema simpático se asocia con la respuesta de luchar o huir cuando percibimos una amenaza. En ese estado, aumenta la frecuencia cardíaca, se acelera la respiración y las pupilas se dilatan. El cuerpo se prepara para enfrentar algo.


El sistema parasimpático, en cambio, nos ayuda a calmarnos. Se le asocia con el descanso y la digestión. Cuando meditamos, de alguna manera le comunicamos al sistema nervioso simpático que está bien relajarse, que no hay una amenaza inmediata para la cual prepararse, y que el sistema parasimpático puede activarse.


Referencia contextual sobre sistema nervioso autónomo y nervio vago: https://feinstein.northwell.edu/news/insights/vagus-nerve-stimulation


Para favorecer este estado, podemos ir a nuestro Sánctum. Allí no debería haber distracciones. Es un lugar silencioso, reservado para el trabajo místico. En ese espacio no hay agobio, nadie nos interrumpe, no tenemos tecnología reclamando nuestra atención. Ese ambiente le da a nuestro sistema una sensación de seguridad, una percepción de que no hay amenazas inmediatas.



Otra práctica que la Gran Maestro menciona es estimular el nervio vago, que forma parte del sistema parasimpático. Este nervio participa en funciones involuntarias como la frecuencia cardíaca, la respiración, la digestión y ciertos aspectos de la respuesta inmune. El nervio vago inicia en el cerebro y se extiende hacia diversas zonas del cuerpo, incluyendo órganos relacionados con la respiración, el corazón y el sistema digestivo. Su activación puede contribuir a reducir la respuesta de estrés asociada con luchar o huir.


La Gran Maestro comparte técnicas muy sencillas que pueden ayudarnos a prepararnos para la meditación o a calmarnos. Una de ellas es jalar suavemente los lóbulos de las orejas hacia abajo unas diez veces. Explica que el nervio vago tiene ramificaciones periféricas que llegan a la zona de la oreja, y que podemos estimular dos lugares: el lóbulo y la parte superior de la oreja, en la zona conocida como fosa navicular, masajeando suavemente. Esto puede ayudar a tonificar y calmar el nervio vago.


[Nota editorial: existe investigación reciente sobre la estimulación auricular del nervio vago, y sus alcances, métodos y efectos específicos siguen siendo estudiados. En este artículo se presenta como una práctica suave de relajación. Referencia de apoyo: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10886536/]


La Gran Maestro también menciona la sonrisa. Señala que se ha publicado investigación indicando que cuando sonreímos se incrementa el tono vagal, y que es mejor si la sonrisa es genuina. También podemos beneficiarnos al mirar a alguien que está sonriendo.


[Nota editorial: la relación entre emociones positivas, expresión facial, conexión social y regulación fisiológica ha sido estudiada en psicología y neurociencia. La sonrisa se menciona aquí como apoyo para crear un estado interior más amable y receptivo. Referencia de apoyo: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23274836/]


También está la risa. Una risa sana puede ayudarnos a soltar tensión y relajar el cuerpo. A veces la mente quiere resolverlo todo con solemnidad pesada, pero el cuerpo entiende muy bien una risa ligera. La espiritualidad no tiene por qué andar siempre con cara de acta notarial.



Otra forma de estimular el nervio vago es tararear o cantar. La Gran Maestro explica que el nervio pasa por la garganta y hacia el pecho, y por eso entonamos sonidos vocales rosacruces. Podemos tararear durante treinta segundos o entonar, por ejemplo, un canto rosacruz.


Referencia sobre sonidos vocales rosacruces: https://www.rosicrucian.org/vowel-sound-app


La meditación en sí calma el sistema nervioso autónomo, contribuye al bienestar mental y físico, y ayuda a aliviar el estrés del día a día. También puede llevarnos a la solución de algún desafío que estemos considerando. Esto no significa que debamos rumiar un problema durante la meditación, a menos que esa sea nuestra naturaleza y nuestra forma de procesar. Lo que la Gran Maestro sugiere es que, cuando meditamos, utilizamos una parte diferente de nuestro cerebro. A veces, con solo hacer ese cambio, puede venir a nuestra mente una solución que antes estaba bloqueada porque estábamos intentando resolverla con demasiada intensidad.


La meditación también puede llevarnos más allá del lenguaje. Y aunque el lenguaje es muy útil, también puede limitarnos. Hay experiencias interiores que no siempre pueden explicarse completamente con palabras. Se viven, se sienten, se comprenden en silencio.


Existen muchos tipos de meditación, y la Orden Rosacruz presenta varios. En otras tradiciones, por ejemplo, encontramos la meditación Metta, o la meditación de Amor Bondadoso, practicada en el budismo. En la tradición rosacruz también encontramos prácticas de servicio espiritual, consuelo, paz y envío de pensamientos positivos.


La Gran Maestro menciona el Consejo de Solaz, que se realiza en el Gran Templo del Parque Rosacruz. Todos podemos unirnos enviando pensamientos de salud, consuelo, paz y bienestar, o abriéndonos a recibir sus beneficios.



Continúa señalando que en muchas de nuestras ceremonias enviamos paz al mundo. En junio, el cuarto domingo, celebramos el Día Rosacruz por la Paz, en el cual realizamos una meditación especial y en ese momento del solsticio de invierno —ese tiempo simbólico de oscuridad, cuando se vive el día más corto del año en el hemisferio norte— enviamos luz y pensamientos de paz al mundo.


En nuestras convocaciones, en los organismos afiliados alrededor del mundo, también enviamos pensamientos de amor, bondad, paz, salud y consuelo. En una primera parte de la meditación, dirigimos esos pensamientos hacia otros. En la segunda parte, nos abrimos a recibir esos pensamientos positivos. Así recordamos que damos y recibimos dentro de una misma corriente de armonía.


También podemos meditar con música. En nuestras ceremonias tenemos meditaciones con música y otras en silencio. La música puede cambiar nuestro estado interior, influir en las ondas cerebrales y afectar el ritmo cardíaco. A su vez, el ritmo cardíaco también puede influir en el cerebro, creando una resonancia que no solo nos calma, sino que puede hacernos sentir mejor en general. La música puede favorecer estados emocionales positivos y ayudarnos a entrar en una disposición más serena.


[Nota editorial: la relación entre música, emoción, actividad cerebral, ritmo cardíaco y bienestar ha sido estudiada ampliamente. Aquí se presenta como apoyo para la práctica meditativa, no como sustituto de atención médica o psicológica. Referencia de apoyo: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6130927/


La Gran Maestro recomienda escuchar el Largo de “La Primavera”, de Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi. A cada persona puede gustarle otra melodía, y eso está bien. Lo importante es escoger una música que favorezca la serenidad, el recogimiento y la elevación interior de cada uno.


Podemos entonces prepararnos de manera sencilla: ir a nuestro Sánctum o a un lugar tranquilo, apartar las distracciones, sentarnos con dignidad y comodidad, respirar suavemente, (podemos relajar el rostro, quizá sonreír levemente, masajear las orejas con delicadeza, tararear unos segundos o entonar un sonido vocal) y luego entrar en silencio.


Si la mente divaga, reconocemos: “pensando”.

Y volvemos a la respiración.

Si aparece una preocupación, reconocemos: “pensando”.

Y volvemos.

Si no sentimos dicha, no nos frustramos.

Volvemos.

Si no hay visiones, no pasa nada.

Volvemos.


Si no ocurre nada espectacular, quizá está ocurriendo algo más importante: estamos aprendiendo a estar presentes.


Meditemos, entonces, sin exigencia y sin abandono. Con disciplina, pero sin dureza. Con apertura, pero sin fantasía desordenada. Con la mente atenta, el corazón sereno y la aspiración elevada.


Porque cada vez que volvemos a la respiración, volvemos también a nosotros mismos. Y cada vez que entramos en silencio con intención pura, colaboramos humildemente con la armonía de nuestra vida, de nuestra comunidad y del mundo.


Ahora, meditemos acompañados por la guía de la Gran Maestro Julie Scott, S.R.C., en este video propiedad de RosicrucianTV:



 
 
 

3 comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
Invitado
28 abr
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Muy edificante. Gracias. Que las rosas florezcan sobre su cruz.

Me gusta

Benito Santiago Alfaro Ramos
25 abr
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

No tengo ninguna objeción al respecto de este tema es lo mejor que he podido experimentar, soy miembro rosacruz desde 26 años.

Me gusta
Amorc Guatemala
Amorc Guatemala
27 abr
Contestando a

Muchas gracias por su comentario frater Alfaro, es un honor para los que somos miembros de AMORC poder pertenecer a ella. Le enviamos nuestros deseos de Paz Profunda.

Me gusta

Los artículos publicados en este blog no representan el pensamiento oficial de la A.M.O.R.C. sino únicamente el de sus autores.

bottom of page